"Me hicieron emocionar".
 

Pasan los años y el mundo está cada vez más convencido de que fue una zurda la que escribió todos los términos del diccionario futbolero. En su vida dentro de una cancha, Maradona hizo millones de milagros que, dicho sea de paso, los argentinos recordamos seguido. Que el segundo gol a los ingleses, que la Mano de Dios, que...

Pero más allá de sus gritos y sus triunfos, de lo que él se siente más orgulloso es de haber defendido a muerte esa bandera celeste y blanca.

Diego, capaz de putear a un estadio entero que chiflaba el sagrado "Oíd mortales" y de querer vestir la camiseta de la Selección a pesar de tener los tobillos hinchados como una pelota, no quiso perderse esta edición de Olé dedicada al gran 2002 del deporte argentino.

"Si bien me lamenté mucho porque en el Mundial de fútbol no nos fue bien, la verdad es que las ganas y el corazón de nuestros deportistas me llenaron de orgullo y me hicieron emocionar", dijo.

¿Qué es lo que más destacás de los logros de este año?
–Se pasaron todos. En serio.

Bueno, te pregunto de a uno: Mundial de básquet en EE.UU.
–Lo viví con los muchachos de Tortugas. Me alegró mucho cuando los jugadores me dedicaron el triunfo contra el Dream Team. Fue un grupo que demostró garra y hambre. Por algo varios jugadores de ese equipo son figuras en las mejores ligas del mundo. Después, que Ginóbili haya querido jugar la final estando lesionado fue totalmente emocionante. Emanuel estaba por ir a la NBA y se cagó en eso porque le importó mucho más la Selección. ¿Sabés cuánto vale ese gesto? Eso es amor a la camiseta. Los muchachos merecieron ser campeones mundiales porque la final con Yugoslavia fue bastante extraña.

El sexto puesto de la Selección de vóley en Argentina.
–Y... el resultado fue medio mentiroso. Creo que se tendría que haber terminado más arriba porque el equipo había hecho un torneo espectacular. Le había ganado a Italia y, lo que es más difícil, había logrado que la gente pagara la entrada y llenara el Luna a pesar de la gran crisis del país.

¿Miraste a Las Leonas?
–¡¿Cómo?! Las seguí a full desde Cuba. Trataba de no perderme un partido. Después de esa definición por penales con Holanda, me quedé ronco por festejar el título. Es un equipo muy unido y compacto: la chica que entraba rendía bárbaro y eso es mérito de Vigil, el técnico. La verdad es que felicito a Las Leonas y a todos los deportistas. También a Scioli.

Te vimos en la Davis, cuando se jugaron los cuartos de final.
–Sí, cuando vino a el croata Ivanisevic. Los pibes la rompieron. Me acuerdo de que, de tanta alegría, con Guille nos pusimos a cantar con la gente. Es hermoso ver cómo el público se engancha con alguien que representa al país. Fijate Los Pumas: ya llenaron varias canchas. Cuando se canta el Himno o las tribunas tienen nuestros colores, a mí se me pone la piel de gallina. Es algo que jamás dejaré de sentir. Lo juro.

Diego, hablá del golf.
–Es mi nuevo deporte, una pasión. Confieso que me paso horas y horas jugando. Empiezo a la mañana y me voy a la nochecita. Es más, a veces sigo de noche.

Romero y Cabrera dicen que sos un gran jugador.
–Son dos monstruos que están entre los mejores del mundo. Ellos también le dieron mucho al deporte argentino.

A Meolans, Porto, Narváez y la Selección de fútbol para ciegos también les fue bien.
–Lo de José fue buenísimo. Casi nunca iba de favorito y ganó todo. Narváez, de calladito, defendió el cinturón muy bien. Y Sebastián Porto también se lució con su moto. Lo de los chicos ciegos que salieron campeones en Brasil me llenó de satisfacción. Eso es tener ganas de vivir.

¿Y qué pasó con el fútbol?
–Lamentablemente no se pudo demostrar todo lo que se insinuó.

Habiendo sido el número uno, ¿por qué crees que no te llaman para dar una mano si hace rato que nuestra Selección no gana nada?
–Por el poder. Siempre dije que estoy dispuesto a colaborar para lo que necesiten pero... A muchos yo no les convengo. Igual, para que te reconozcan en la Argentina te tenés que morir. Y yo sigo vivo. Quizá están esperando para decir: "Pucha, ¿por qué no le hablamos antes?". Gardel cada día canta mejor porque está muerto. Rodrigo vendió mucho más después de su accidente. Lo mismo Gilda. Que se dejen de hinchar. ¿Cuándo les van a dar la oportunidad a los vivos? No sé, a mí me gustaría ayudar a que la pelota siga rodando de la mejor manera. Ese es el legado que yo quisiera dejar. Y eso es lo que me gustaría hablar con Grondona. Me encantaría poner mi experiencia y mis ganas para salvaguardar, como siempre hice, la nobleza del jugador de fútbol. Esa es mi intención. Quiero que la pelota siga rodando, porque, como yo dije en su momento, la pelota no se mancha. Y hoy por hoy, a la pelota la está manchando cualquiera y parece que en ese cualquiera no entra Maradona. Porque a nadie le importa si Maradona está con trabajo. Acá se prefiere elegir el arreglo. Que conmigo no entra. Ojalá se pudiera hacer un arreglo para que el fútbol argentino esté mucho mejor. Pero no para que un dirigente que nunca tocó una pelota salga en la tapa de una revista. Para eso no cuenten conmigo. Yo quiero ayudar a que el fútbol argentino crezca. Nada más.