Diego sigue
entrenando a todo ritmo en Cuba. Por estos día su rutina consiste
en correr algunos kilómetros y en realizar ejercicios aerobicos
para mejorar su capacidad pulmonar y muscular.
A esto se le agrega el uso de aparatos como un saco de golpeo y un simulador
electrónico del tamaño de una persona, que enfrenta como
si disputara un campeonato mundial de box. Golpea casi con la misma presición
que su admirado Carlos Monzón.
Todos sus movimientos son controlados por especialistas de Medicina del
deporte de un instituto en Cali, hacia donde partirá el miércoles
10 junto a su amigo y representante, Guillermo Coppola.
El biomédico colombiano Edward González indicó que
Diego a bajado casi diez kilos en el último mes y espera que esté
en 82 kg para el encuentro. Ese día, no solo tendrá su partido
homenaje sino que también será la última vez que
se use la casaca 10 de la selección argentina. Nadie más
a partir de entonces podrá usar ese número, porque será
retirado
en su honor.
"Que yo sea dueño de la camiseta significa muchísimo para
mí, con todos los grandes que hubo, que hay y que habrá
en la Argentina. Que retiren la 10 en mi honor es hermoso".
En estos día Diego hablará con Fidel Castro para invitarlo
a que viaje a la Argentina para estar presente en su homenaje: "Quiero
aprovechar para invitar a Fidel, la única historia viviente que
existe en el mundo. Sé que tiene muchas cosas más importantes...
Irán no sé cuántas figuras famosas, pero si viene
el Maestro, Fidel... puedo faltar yo".