Lo esperaban en la cancha de Argentinos,
también en la fiesta de Boca,
pero el Diez estuvo en La Plata con
Bilardo, adelantando el choque de esta
tarde contra su archirival, Gimnasia
y Esgrima La Plata.
El 10 se había encontrado con
Bilardo el martes en la cancha de River.
Ambos presenciaron el partido que Argentina
venció 1 a 0 a Ecuador. Fue allí
cuando Diego comprometió su presencia
en la concentración de Estudiantes.
No estaba en los planes que se calzara
los cortos, pero...
Volvió Diego. Regresó
en el country que Estudiantes posee
en City Bell a las 17.15 hs. y jugó
80 minutos para un equipo integrado
por miembros del cuerpo técnico
que enfrentó a un combinado de
periodistas locales.
Y sorprendió. No estaba en los
cálculos de nadie que jugara,
pero como el 10 estaba con su mejor
humor, de inmediato se sumó al
partido. Al plantel habitual de los
amigos de Bilardo, integrado entre otros
por la Bruja Verón, Trama, Lemme,
Custodio Méndez y el Negro Enrique,
se sumaba Diego. O sea: Enrique y el
Diez, asistidor y creador de la obra
maestra en el Azteca contra los ingleses.
Hizo rabonas, taquitos y hasta un gol
de penal con el que puso el 1 a 1 transitorio.
Remera negra, pantalones rojos, buena
onda, hasta jugó por unos instantes
sin sus botines y en otro pasaje le
arrojó uno a un rival que se
había molestado con él
porque entre tantas gambetas ni siquiera
pudo distinguir de qué color
era la pelota.
Diego habló con Bilardo. Habló
mucho, con la intensidad de dos personas
que tienen un pasado en común
y que en los últimos años
casi no se han visto.
Justo un día antes del clásico
platense y aunque no confirmó
su presencia, hoy, Bilardo lo espera
en la cancha de Gimnasia. Cuentan que
Maradona estaba invitado ayer a la tarde
a la remodelada cancha de Argentinos
Juniors, pero en su lugar estuvo su
papá, don Diego.
Hubo festejos a la noche en la Bombonera
al comenzar a desandar Boca el año
previo al centenario. Y, se sabe, en
esa cancha la figura de Maradona es
patrimonio histórico. Pero, curiosamente,
Diego se fue a La Plata para estar con
su amigo Carlos Bilardo. Justo un día
antes, para alborotarle la concentración
en la previa al clásico. Pero
Bilardo no hizo más que mostrarle
su afecto y reconocimiento a Diego.
Contentos, los jugadores observaron
el partido pactado, que, en forma imprevista,
contó con un invitado de lujo.
Casi todos lo aplaudieron al 10 y, por
supuesto, gritaron el penal a viva voz.
Su equipo ganó 7 a 1. El plantel
pincha, concentrado para el clásico
de hoy, quería saludar al Diego.
Sosita le dio la mano: "Me tiembla
todo", confesó. Lo mismo
Gelabert: "Ya me puedo morir tranquilo".
Hubo cola después del partido
para sacarse fotos y lograr autógrafos.
El plantel de Estudiantes y todas las
personas que trabajan en el country
no perdieron la oportunidad para llevarse
un recuerdo de la presencia de Diego
Maradona.
Se marchó sonriendo, evitando
preguntas, grabadores y cámaras
para ponerle un toque de sorpresa y
admiración a las horas previas
de un clásico que, como ocurre
siempre, hará que la pasión
futbolera de esta ciudad estalle.
La cita es esta tarde cuando Gimnasia
y Estudiantes pisen la gramilla de la
cancha de 60 y 118 y un minuto después
de las 15.30 salgan a dirimir el clásico
135 del historial, en medio de una gran
expectativa.