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La puntualidad es todo
un síntoma, tratándose de Diego Maradona. Y allí
estaba, casi un par de horas antes de lo previsto para la salida, en
el lujoso vestuario de caballeros del Pilar Golf, compartiendo con Enzo
Francescoli un sillón de gran estilo, que cualquier living pensado
con buen gusto envidiaría. Mientras, cerca de ellos, caminando
descalzos sobre la mullida alfombra, Angel Cabrera y Eduardo Romero
cumplían sus rituales de siempre previos a la competencia, aún
preparándose para un partido... distinto. No hablaron de fútbol,
más que para gastarse cuando llegó el momento de repartir
las remeras con cuello, típicas de este deporte. Sólo
que, esta vez, eran auriazules para unos y rojiblancas para otros. Tan
fácil como ver sus dos nuevos enormes tatuajes en los antebrazos
-Gianinna, en el derecho, y Dalma, en el izquierdo- era percibir la
ansiedad de Diego.
Para quien se ha acostumbrado a tirar mil pelotitas por día (dicen
que un profesional no supera las trescientas) este compromiso era algo
especial. Y sólo después de haberlo cumplido, habló.
-Estoy contentísimo. Porque me reencontré con mi amigo
Enzo, porque jugué con estos monstruos y porque... ganamos. Ahora
tengo un título más en mi carrera. Pero más que
nada, porque sirvió para ayudar un poquito. Es increíble:
divirtiéndonos, ayudamos. Todo lo contrario de los políticos,
je...
-¿Habías jugado al gol con público, alguna vez?
-Nunca, así nunca. Y lo sentí, ¿eh? La verdad, te
c... en las patas. Es como cuando un técnico le pide a un futbolista
que recién empieza y tiene que salir a una cancha llena: "Vos
jugá tranquilo, como en las prácticas". Y no es lo mismo.
Vos los ves a estos, al Pato, al Gato, que juegan caminando, con tranquilidad.
Y a vos se te va la vida en cada golpe. Quedó claro que ellos
dos son dos grandes profesionales del golf y Enzo y yo dos grandes profesionales
del... fútbol.
-¿Qué representa el golf para vos, hoy?
-Una pasión. Duermo con un ojo abierto esperando que se haga
de día para salir a jugar.
-Escuché varios comentarios en la cancha, bastante elogiosos
para vos, que te faltan cosas pero que naturalmente te sale...
-Sí, pero necesito un profesor. Dicen que, en este deporte, cuando
repetís un defecto, se te vuelve un vicio. Le voy a pedir a estos
dos que me den una mano.
-¿Qué elegís? ¿Un partido de golf o una final
de fútbol por TV?
-¡El partido de golf!
-¿Un picado o un golfito?
-El golf, el golf, si la rodilla no me deja patear una pelota. Pero
ojo, ¿eh?, que me doy cuenta a donde me querés llevar: el
rey sigue siendo el fútbol. Para mí, lo fue, lo es y lo
será.
Después a la noche se dio otro de sus gustos, subió al
escenario del Luna Park para cantar junto a Luciano Pereyra.
En definitiva había sido un día bien maradoniano.
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