Sorpresivamente, luego de un año y diez días de ausencia,
Diego Maradona arribó ayer por la noche
al país para recluirse durante dos
semanas en un campo, mirar televisión
y descansar, según dejaron trascender
sus allegados.
Procedente de Panamá, Maradona irrumpió en el espigón
internacional del Aeropuerto Internacional
de Ezeiza para la sorpresa y conmoción
de quienes allí se encontraban.
Con kilos de más, anteojos oscuros, bermudas, remera azul y zapatillas
blancas, fue aguardado en la aeroestación
por Oldemar Barreiro Laborde, su actual representante,
apoderado o "asesor espiritual y personal",
como el mismo se intituló al tras la
ruptura del astro con su antecesor, Guillermo
Cóppola.
Acompañado de una nutrida comitiva de adláteres, y luego
de advertir que no iba a tomar contacto con
los periodistas, Maradona se introdujo en
un baño, se cambió la remera
y se comunicó con su ex esposa Claudia
Villafañe.
Luego, ingirió algunos sandwichs en la confitería con abundante
gaseosa con hielo, firmó autógrafos
y se dejó tomar algunas fotografías
con algunos de sus "fans", a quienes
le pidió permiso para dirigirse luego
a un comercio de venta de dvd musicales, de
donde se alejó sin adquirir ningun
producto.
Maradona concurriría mañana a su palco de la Bombonera,
que en su ausencia ocupan sus hijas Dalma
y Gianinna, para ver el partido que jugarán
Boca y Deportivo Cali. Además, El campeón
del Mundo en México '86, intervendría
en las próximas horas en el programa
que diariamente conduce el periodista Mauro
Viale, por América TV.
Sin embargo, sus allegados no descartan que pueda ofrecer una conferencia
de prensa, en lugar a designar, en la que
brinde detalles del planteamiento judicial
que le realizará a su ex apoderado
y amigo Guillermo Cóppola, por deudas
contraídas.
Una exigencia que le complacieron a Maradona para su breve estadía
en el país es que le instalen en el
campo un televisor de grandes dimensiones
y señal satelital.
En dos semanas se aguarda a Maradona en Italia, para cumplir compromisos
publicitarios.
En tanto, su médico personal, el doctor Pedro Cahe, había
dicho, en declaraciones a la prensa, que le
había aconsejado a Maradona realizar
un tratamiento para adelgazar y que le encomendaba
que lo hiciera en la Argentina para poder
controlar más de cerca su evolución.