| "SIEMPRE
SOÑÉ CON LA COPA".
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Siempre soñé con la Copa
Libertadores. Siempre. Si alguna vez se dijo que yo era hincha de Independiente, fue porque confesé mi admiración por aquellos equipos coperos, con Bochini y Bertoni a la cabeza. Si algo me motivó para volver a jugar en el fútbol argentino, más allá del amor que yo siento por esta tierra mía, fue la posibilidad de salir a la cancha a buscar ese trofeo. No se me dio. Pero hoy, cuando veo que la vuelven a levantar estos muchachos, estos monstruos, por segunda vez en dos años, no siento ni celos ni envidia: siento placer, alegría, todo lo que un bostero de alma, como yo, puede vivir en un momento como este. No se me dio. Pero he vivido estas dos vueltas olímpicas como si hubiera jugado. La primera, allá en Brasil, olvidándome por un segundo que estaba en una cabina de prensa, con un micrófono delante y una cámara detrás: lo grité como un hincha. La segunda, esta, en La Bombonera, con la felicidad que me transmite verla a Dalmita, mi hija, como la veo, enloquecida de emoción. Ella, ella sí que es la hincha número uno. De sólo pensar que pude ser parte de esto, en alguna de las dos Copas, se me pone la piel de River. Se que, en su momento, Guillermo hizo gestiones. Por poco no formé parte del plantel. Me hubiera encantado. Levantar la Copa, viajar a Tokio, lograr lo que los japoneses me dejaran entrar... No importa, no importa. Lo único que vale es gritar campeón, de nuevo, como si fuera uno más. Diego Armando Maradona |
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